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Mar112008

LCB
Escambray: La Guerra Olvidada

Un Libro Historico De Los Combatientes Anticastristas En Cuba (1960-1966)

Enrique G. Encinosa

VIII

MUERTES DE CONGO Y OSVALDO

Y LA CREACION DEL LCB

El inicio de la primavera de 1962, fue una época muy dificil para los combatientes. A comienzos del mes de abril, el Congo Pacheco, uno de los más conocidos jefes guerrilleros del Escambray, fue herido en un combate, recibiendo siete balazos. Fue capturado por las tropas enemigas y llevado al Hospital Militar de Santa Clara, donde (de acuerdo a las propias fuentes de información castrista) el jefe guerrillero se arrancaba los sueros de los brazos, negándose a recibir asistencia médica de los comunistas. Después de dos semanas en el hospital, Pacheco fue sacado envuelto en sábanas y transportado en un carro que era tripulado por oficiales de Seguridad del Estado. Fue ejecutado en secreto y su cadáver nunca fue entregado a sus familiares.

El jefe guerrillero Osvaldo Ramírez, que se había alzado hacía dos años, y sobrevivido a dos limpias y a docenas de cercos, se convirtió para el ejército de Castro, en la presa más codiciada. En el mes de abril, Ramírez fue delatado por Filiberto Cabrera Carranza, conocido por Pancho el Grande, un diminuto empleado del hospital de Meyer. Cuando centenares de milicianos rodearon el campamento guerrillero en Las Aromas de Velázquez, se suscitó un intenso combate. Poco a poco, al fuego de las ametralladoras VZ y PPCha, la milicia cerró el nudo. Nuevamente, Osvaldo Ramírez, el guerrillero más buscado del Escambray, se esfumó en la maleza, burlando el cerco.

Unas horas después, en una cañada cercana, un cabo de milicias detectó un movimiento en un matorral. El cabo, un hombre rubio y pecoso, apodado El Yanqui, disparó un tiro hacia la cañada. El plomo solitario encontró un cuerpo: el del Jefe Máximo de las guerrillas del Escambray. El 16 de abril de 1962 moría Osvaldo Ramírez, el único guerrillero al cual Castro había ofrecido amnistía, si deponía las armas. Hoy, su cadáver descansa en una tumba desconocida, en suelo cubano.
En las semanas siguientes, los líderes guerrilleros se reunieron de nuevo, en el Hoyo del Naranjal, donde por voto democrático se eligió a Tomás San Gil de 23 años de edad, Comandante en Jefe del Ejército de Liberación Nacional del Frente Unido Revolucionario del Escambray.

Pocos días después de asumir el Comandante San Gil el mando de los insurgentes, el régimen castrista, en decreto firmado por el Comandante Juan Almeida Bosque, creó el 3 de julio de 1962, las unidades especiales de Lucha Contra Bandidos (LCB) .

El LCB pretendía crear unidades móviles, que pudieran dedicarse a la cacería de grupos guerrilleros. Las limpias habían probado que la mera saturación de tropas en un área, no podían eliminar a los guerrilleros, los cuales contaban con el apoyo del campesinado. Las tropas del LCB funcionarían como tropas de avanzada, para localizar alzados, y como contra-guerrillas, para tender emboscadas una vez la milicia abandonara una zona después de un cerco, y los alzados comenzaran a salir de sus escondites.

Muchas de las milicias utilizadas en el Escambray en las limpias eran hombres de ciudad, que desconocían el terreno y no sabían como moverse en la maleza. El LCB, pretendía desde su fundación, que las unidades de combate se nutrieran de campesinos adeptos al régimen, hombres que pudieran moverse por una selva con la misma habilidad que los alzados. Era pues, el concepto de guajiro contra guajiro, guerrilla contra guerrilla. La diferencia por supuesto, era que los guerrilleros, mal armados, en grupos de una docena de hombres eran cazados por unidades del LCB numéricamente superiores y muy bien abastecidas.

Existían dos tipos de combatientes en las unidades de los llamados LCB, y aunque el régimen en sus publicaciones, ha elogiado grandemente al LCB , nunca ha admitido diferencias entre los combatientes en estas unidades especiales. El primer tipo de combatiente, era el que estaba bien indoctrinado, el guajiro transferido de los batallones de milicias serranas, por voluntad propia y veterano de dos limpias. El segundo tipo de recluta, sin embargo, era el militar castigado, el cual encaraba la opción o de una condena en el pabellón de presos militares de La Cabaña, o servir como combatiente del LCB y ser perdonado de sus pecados. De esta manera, los militares castristas, acusados de insubordinaciones, hurtos, fraudes y hasta asesinatos, se vieron transferidos a las unidades del LCB, bajo órdenes directas del Ministerio del Interior.

El jefe principal del LCB era el Comandante Raúl Menéndez Tomassevich, hombre calvo y de cara redonda, con un largo e interesante historial delictivo.
Tomassevich había comenzado su vida como un delincuente común por pasar cheques falsos, delito que lo llevó a la cárcel en el año de 1955 al 1957. Al salir de la prisión común, se unió a la lucha contra Batista y se alzó en la Sierra Maestra, convirtiéndose en oficial de guerrillas, participando más tarde en el frente del Escambray, junto al Ché Guevara. Después del triunfo de la Revolución, fue jefe militar de transporte del MINFAR hasta 1961. Tomassevich tenía la experiencia de la lucha anterior en la zona y además el talento de poder pensar como un alzado. En medio de una batalla, sabía calibrar lo que los guerrilleros podrían atreverse a hacer, para romper un cerco. Un hombre despiadado y sin escrúpulos, era el perro fiel y leal que Fidel Castro necesitaba en la zona de operaciones.

La segunda figura clave en el LCB, era el Comandante Lizardo Proenza, un fornido guajiro nacido en 1927 en el poblado de Victoria de las Tunas, Oriente. Proenza fue capitán del Ejército Rebelde en la lucha contra Batista, llegó a convertirse en uno de los hombres de confianza de Raúl Castro. Después del triunfo de la Revolución, fue jefe de milicias de la provincia de Matanzas y jefe de Servicio Especial del Escuadrón de Ceiba Mocha.

Para el verano de 1962, los primeros centenares de combatientes del LCB, comenzaron a llegar a la zona del Escambray. Desde ese momento en adelante, el matiz de la guerra cambiaría. En vez de limpias gigantescas, la guerra contra los alzados estaría en manos de las unidades de Seguridad del Estado de Las Villas, de varios miles de hombres del LCB, de unidades regulares del MINFAR y de miles de milicias serranas de Las Villas.


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Mar112008

TOMAS SAN GIL
Escambray: La Guerra Olvidada

Un Libro Historico De Los Combatientes Anticastristas En Cuba (1960-1966)

Enrique G. Encinosa

IX

EL BRAZO MAS FUERTE DEL ESCAMBRAY

Y LOS HOMBRES DE LA SIERRA

Mientras en cinco Provincias de Cuba se gestaban insurrecciones, en la Provincia de Las Villas, los hombres del Escambray, bajo las órdenes de Tomás San Gil, se reorganizaban una vez más.

Tomás San Gil era llamado por los castristas El Brazo Más Fuerte del Escambray, y con razón. Bajo su mando se incrementó la línea de suministros, se efectuaron más alzamientos, y se intensificó la lucha guerrillera, realizando numerosas acciones de combate contra las fuerzas castristas.

Según las publicaciones del régimen, a la guerrilla de San Gil se le atribuyeron -ten un período de once meses las bajas de cincuenta y cuatro soldados del ejército castrista, y el incendio y destrucción de dos ómnibus y de treinta y seis edificios, entre los que incluían, casas de curar tabaco, tiendas de cooperativas y almacenes del gobierno.

Tomasito San Gil era un muchacho de baja estatura, pero de fuerte constitución física, inmensamente valiente y dotado con un gran sentido de organización. Aunque al alzarse en armas en el mes de septiembre de 1960, carecía de entrenamiento militar, Tomasito llegó a jefe guerrillero en el fragor del combate. Un estratega natural, fue escogido por el Comandante Osvaldo Ramírez, como Segundo Jefe del Ejército de Liberación Nacional. En su época de alzado, desde 1960 hasta 1963, demostró ser un combatiente de primera linea y como Jefe de Guerrillas fue muy querido por su tropa. Cuando cumplió 23 años, los hombres de la línea de suministros le enviaron un cake y bocaditos a la manigua para que celebrara su cumpleaños.

Hoy, guerrilleros que sobrevivieron la guerra campesina, hablan de Tomás San Gil con reverencia y admiración. Estos ex-guerrilleros cuentan que en un combate, él era el primero en atacar, y en un cerco, el último en escapar.

El Departamento de Seguridad del Estado, en uno de sus muchos intentos para asesinar a San Gil, infiltró a un hombre dentro de la comandancia guerrillera. Tomasito, enterado de esta trampa, a través de sus contactos, arrestó al infiltrado, llamado Cipriano Almeida y a un guajiro que le servía de contacto. Ambos fueron ahorcados.

La linea de suministros del FURE (Frente Unido Revolucionario del Escambray), había comenzado a vertebrarse en 1961. El Comandante Osvaldo Ramírez asignó para la dirección del aparato clandestino a Luis Rodríguez, un hombre de amplias dotes organizativas y probado valor. Tiempo después, Rodríguez fue arrestado y enviado al presidio político. Tomás San Gil que ya fungía como Jefe de la Comandancia, a la muerte del Comandante Osvaldo Ramírez, reestructuró la línea de suministros, tratando de establecer contactos con grupos guerrilleros en otras provincias. Tomasito le asignó a Renán Llanes la labor de establecer nexos con alzados en Matanzas, La Habana y Pinar del Río. Llanes logró reunirse con el Jefe de Guerrillas de Pinar del Río, conocido solamente como Cara Linda, con el Comandate Filiberto Coto en Güira de Melena, en La Habana, y con Perico Sánchez, el audaz jefe de la guerrilla matancera. Para Llanes, comenzó la dificil labor de realizar viajes semanales entre La Habana Placetas, llevando armas y suministros. Todo el equipo bélico era depositado en una finca de Placetas, desde donde los mensajeros de las guerrillas los transportaban a la zona de operaciones en el Escambray.

Uno de los contactos establecidos por Llanes que suministró armamentos a los hombres del Escambray, fue el Comandante del Ejército Rebelde Raúl Díaz Torres, veterano de la expedición del Granma, quien ya en esa época, se encontraba conspirando contra Castro y que eventualmente prefirió irse al exilio que integrarse al comunismo.

Toda la linea de suministros y mensajes enviados a San Gil eran supervisados por su hermana Conchita, y su madre. Doña Benilde Díaz de San Gil. Durante los años que realizaron esta riesgosa e importante labor, ambas mujeres fueron arrestadas y maltratadas en numerosas ocasiones, e interrogadas incesantemente.
En un intento para destrozar a los grupos guerrilleros, las milicias serranas y el LCB se lanzaron a la búsqueda frenética de los alzados. Entre los mejores oficiales de combate del LCB se encontraban el Capitán Pedro Nodal Loyola, y el primer teniente Gustavo Castellón, conocido como El Caballo de Mat'aguara. A Castellón, el régimen le ha creado una imagen utilizando la publicidad oficial, atribuyéndole la eliminación o captura de más de doscientos alzados, cifra obvia
mente exagerada. Pero cierto es que Castellón sí causó estragos entre los alzados, los cuales llegaron a respetarlo como un contrincante de probado valor. Varios de los sobrevivientes de la lucha guerrillera han declarado que, El Caballo de Mayaguara en ciertas ocasiones le tuvo compasión a algunos de los alzados capturados heridos, no permitiendo que sus hombres los remataran. Esta no era una práctica común de parte de los soldados castristas, ya que muchos alzados fueron ejecutados en los mismos montes donde eran capturados.

tino de los jefes guerrilleros capturado y fusilado fue Margarito Lanza Flores, conocido por Tondike. La zona de operaciones de Tondike se encontraba en el norte de Las Villas, desde Corralillo hasta Sagua La Grande. Un humilde hombre de pueblo, de la raza negra, Tondike era jíbaro y muy difícil de atrapar. Sabía caminar de espaldas para dejar rastros falsos. Dentro de un cerco se movía de lado a lado, dejando pista que confundían a los cazadores del LCB. En cierta ocasión, que se encontraba cercado, eludió el anillo de tropas y cruzó la Carretera Central hacia el sur, a propósito dejó un rastro obvio, emprendiendo marcha atrás y regresando al norte de la carretera, donde estaba el cerco. Los cazadores del LCB movieron el cerco hacia el sur de la carretera, mientras Tondike y sus hombres se alejaban más hacia el norte.

Después de muchos combates, Tondike, el valiente guerrillero, fue acorralado al día siguiente de atacar la finca de un informante. Fue acosado por un helicóptero, que los guerrilleros ametrallaron. Cercado por un batallón del LCB, Tondike se escondió en un cañaveral, pero los castristas le prendieron candela al campo de caña por las cuatro puntas. El jefe guerrillero escarbó un hueco y se acostó en la trinchera, tratando así de evitar las llamas. Cuando el incendio fue aplacado, Tondike fue capturado con serias quemaduras en la cara, y con el pecho como burbujas de chicharrón. A la sombra del puente Rodrigo, Margarito Lanza Flores, conocido por Tondike, fue fusilado.

La política internacional, con sus constantes traiciones, intervino nuevamente en la triste epopeya cubana. La llamada Crisis de Octubre, una confrontación entre los Estados Unidos y la Unión Soviética sobre el establecimiento de bases de cohetes ofensivos en la Isla, tuvo un triste final. Los rusos prometieron retirar los cohetes de la Isla, pero los norteamericanos se comprometieron no sólo en no apoyar a los insurgentes anti-castristas, sino también, a servir de policías para evitar que los exiliados cubanos ayudaran a los hombres dentro de Cuba, para derrocar al tirano. Las buena relaciones y los que podríamos llamar luna de miel, entre los exiliados y los norteamericanos habían concluido. Debido al Pacto Kennedy-Kruschev, los cubanos en el exterior quedaban totalmente desprovistos de ayuda, enfrentados no sólo a los soviéticos, sino ahora, también, a los norteamericanos.

A pesar de las traiciones internacionales, en los montes cubanos, los valientes guerrileros continuaban la guerra, sin ayuda del exterior y solamente apoyados por los campesinos de las zonas en conflicto.


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Mar112008

1963
Escambray: La Guerra Olvidada

Un Libro Historico De Los Combatientes Anticastristas En Cuba (1960-1966)

Enrique G. Encinosa

X.

1963: EL AÑO DEL CUERO DURO

Al año 1963, los oficiales del LCB lo denominaron El año del cuero duro. Y así fue. Todas las semanas hubieron combates y todas las noches, fusilamientos. Centenares de hombres de ambos lados cayeron en los montes y llanos de Las Villas, en innumerables refriegas.

El cuatro de enero, una unidad del LCB rodeó a la guerrilla de Porfirio Guillén en un sembradío cercano al cementerio de Manicaragua. Entre los once guerrilleros se encontraba un hombre llamado Alfredo Luque, un ex militar que era hijo de un comunista- Pese a la influencia paternal, Luque deseaba alzarse contra el régimen. Con la ayuda de Roberto Rivero Gómez y Enrique Ruano, (dos dirigentes de la linea de suministros) Luque obtuvo una carabina San Cristóbal con varios peines de balas. Rivero y Ruano llevaron al nuevo alzado a unirse a los hombres de Guillén el primer día de ese año. Tres días después era cercado con su grupo en las cercanías de Manicarragua. Esa mañana murió en combate.

Otro de los mártires de este combate fue Juan Devora Blanco, conocido por El Niño Devora. Este era un ex preso político, que al momento de su fuga, dejó escrito en las paredes de la cárcel el juramento de que jamás sería tomado prisionero nuevamente. En Manicaragua murió peleando.

Uno por uno, cayeron los alzados. Porfirio Guillén fue abatido mientras disparaba su San Cristóbal. Bernabé, El Mulato, trató de abrir fuego con una calibre .30, pero el arma se encasquilló. Otro manir de ese fatídico día fue Gilberto Rodríguez, quien había escapado de la cárcel la primera vez que lo habían capturado. Sólo un alzado, Israel Pacheco, logró evadir el mortífero cerco.

En ese mes de enero también hubieron encuentros entre alzados y El cinco de febrero las guerrillas de Pedro (González incendiaron dos ómnibus en la carretera de Trinidad a Sancti Spíritus, después de desalojarlos. Cuando los omnibus ardían, un jeep de una patrulla del ejército se acercó a investigar, los alzados les tendieron una emboscada, matando a cuatro soldados. En ese mismo mes los alzados atacaron un cuartel cercano a Santa Clara y varios guerrilleros y milicianos murieron en combates en la zona de Veguitas. Dos oficiales del ejército fueron muertos en la carretera de Seibabo cuando fueron emboscados por alzados.

Miles de hombres del LCB habían sido desplegados a la zona de operaciones donde se movía la guerrilla de Tomás San Gil. Capturar o eliminar a San Gil era la principal prioridad de los castristas en Las Villas. En enero lo rodearon, pero el jefe guerrillero escapó cruzando el río Caracusey. A finales de febrero fue cercado de nuevo en Las Llanadas de Gómez. Rompió el cerco y se dirigió al Hoyo del Naranjal, donde fue cercado nuevamente, pero logró evadir el anillo. La persecusión continuó hasta el último día de febrero, en que San Gil fue atrapado en el Monte de las Cuarenta Caballerías. Al anochecer y con menos de treinta hombres, Tomás San Gil se enfrentó a varios batallones enemigos, tratando de romper el cerco, mientras las tropas castristas apretaban el nudo. El tableteo de las VZ se confundía con los disparos de M3, de Garands y M52, las granadas iluminaban la noche y luces brillantes cortaban la oscuridad. Por uno y otro lado, los alzados trataban de cruzar hacia el campo abierto, mientras las maldiciones y los gritos se escuchaban entre los disparos.

Tomás San Gil con varios de sus hombres rompió el cerco cuando aún a sus espaldas se escuchaba el tableteo de las armas. Su lugarteniente Nilo Armando Saavedra Gil, conocido por Mandy Florencia, quedaba atrapado en el anillo. San Gil penetró de nuevo el mortífero cerco, tratando de rescatarlo.

Al amanecer el primero de marzo de 1963, concluyó el combate. Tomasito San Gil, Mandy Florencia y otros once alzados quedaban inertes en el campo de batalla. El LCB y la milicia contaban veinte y siete bajas y muchos heridos.

Después de la muerte de Tomasito, el mando del ELN pasó a Julio Emilio Carretero Escajadillo, quien desde 1960 había sido jefe guerrillero. El Comandante Carretero, un hombre de unos treinta años, tenía una barba larga y tupida, era un veterano rompe cercos, con cicatrices de balas en su duro cuerpo. En el año que dirigió operaciones en el Escambray, el régimen le atribuyó veinte y siete bajas al ejército castrista, así como ciento dieciseis actos criminales contra los poderes del Estado, los que incluían incendios de almacenes, vehículos del gobierno y destrucción de fincas propiedades de simpatizantes del régimen.

Los combates en 1963 continuaron con intensidad. La guerrilla de Raúl Realito Hernández fue eliminada en una intensa refriega, cuando fue cercada. Realito, herido, se enfrentó a un cazador del LCB. Ambos hombres se dispararon a quemaropa, vaciando los peines de sus ametralladoras.

En otro combate que duró horas, tropas del LCB dirigidas por Gustavo Castellón, El caballo de Mayaguara dieron muerte a Leonardo Peñate y tres de sus hombres. En otro encuentro murieron ---atrapados en una emboscada del LCB- Chiqui Jaime y varios hombres de su guerrilla.

En junio de 1963 fue fusilado en La Esperanza, el ex capitán rebelde Adolfo Sargén, conocido por el apodo de Terranova. Por más de un año, Terranova y sus hombres vivieron en cuevas excavadas cerca de Santa Clara desde donde logró llevar a cabo varios ataques contra las fuerzas castristas, uno de ellos contra el cuartel El Hormiguero. Al ser capturado se encontraba con una pierna podrida, a consecuencia de una vieja herida que nunca se curó. Unas semanas después del fusilamiento de Sargén, los castristas también ejecutaron a Macario Quintana, otro jefe guerrillerores del LCB.

El día trece de agosto, en Manacas-Iznaga, veintiún guerrilleros fueron fusilados en un acto alevoso, sin razón lógica aún en la crueldad de la guerra. Los hombres que fueron asesinados esa trágica noche eran prisioneros de guerra, habían sido transportados a Las Villas desde la cárcel de Isla de Pinos, donde algunos llevaban hasta más de dos años encarcelados. Entre los que murieron ante el paredón esa noche se encontraban Nando Lima y Monguito Pérez, dos jefes guerrilleros que habían sido apresados en la primera limpia en 1961.

El 23 de ese mes, el jefe guerrillero Rigoberto Tartabull fue muerto en combate por su propio hermano. La muerte de Tartabull a manos de su propio hermano, un oficial de milicia es uno de los eventos más mórbidos y trágicos de la guerra campesina. Como una deferencia, el cadáver del alzado fue entregado a los familiares, permitiéndose que fuera velado propiamente.

En septiembre, la guerrilla de Demetrio Nano Pérez fue aplastada en un gran cerco. Al mes siguiente, nueve de los sobrevivientes fueron fusilados en Santa Clara. Durante el año de 1963, en Condado, varios centenares de alzados y colaboradores fueron pasados por las armas y docenas más se enfretaron a los paredones de fusilamientos en las zonas de Santa Clara, Corralillo, Sagua La Grande, Báez, Rodas, Ranchuelo, Cienfuegos y La Campana.

A pesar de la represión brutal del régimen, los alzados no se dieron por vencidos, Campos de caña ardieron en Tuinicu y Soledad y vehículos del régimen fueron ametrallados en carreteras. El 22 de diciembre los guerrilleros ejecutaron al miliciano Martín Valdivia en la finca El Barral.

El año del cuero duro desangró de tal manera a los combatientes alzados en Las Villas, que Enrique Ruano, sobreviviente de las líneas de suministros del FU RE, nos dijo al respecto «llegó el momento en que los alzados no querían que más hombres se unieran a las guerrillas, ni aunque fueran armados. Todos ellos comprendían muy bien que no podían ganar, que no habían balas ni rifles, ni botas suficientes para suministrarlos adecuadamente. La mentalidad de los guerrilleros
llegó a ser suicida, la actitud era de pelear hasta el último hombre y la última bala. Ellos no querían más reclutas porque sabían que era imposible ganar sin ayuda del exterior y combatiendo contra un ejército bien armado y un régimen represivo. Comprendieron que estaban condenados a morir y no querían un sacrificio estéril por parte de nuevos alzados».

A finales de 1963, en El Guasimal se libró uno de los combates más feroces de toda la guerra. Maro Borges y veinte de sus guerrilleros fueron cercados en un anillo por centenares de enemigos. A los veinte y tres años, Maro Borges era un veterano de la lucha contra Batista, y de dos años como jefe guerrillero en el Escambray peleando contra el comunismo. Rodeado en El Guasimal, Maro se preparó para romper el cerco por arriba. Debido a las pocas balas con las que contaban, las guerrillas siempre esperaban hasta el último momento para disparar, y en acciones practicamente suicidas, hacían fuego a quemaropa. La milicia tenía balas para malgastar, pero los alzados no podían darse ese lujo.

En el combate de El Guasimal la primera ráfaga derribó a una linea completa de milicianos. Los alzados comenzaron a romper el cerco, cara a cara, frente a frente, en ambos lados intercambiaron disparos. Ismael Borges, -un hermano de Maro- se desplomó muerto. Otro de los hermanos Borges, Elías, cayó derribado con diecisiete plomos en su cuerpo, fueron balas de un peine de metralleta checa disparadas a quemaropa. Maro recibió un balazo en el pecho, pero continuó disparando su Springfield, tratando de cruzar el cerco. El guerrilero Ibrahim Palmero resultó muerto, y su hermano Emerio herido, quería quedarse al lado del cadáver de Ibrahim, pero Maro Borges , con la sangre en el pecho mojándole la camisa, agarró a Emerio por un brazo, y le dijo «tú perdiste uno, pero yo dejo dos. Vámonos.».

Los alzados rompieron el cerco, brincando sobre los cadáveres de los milicianos y los hombres del LCB. Perseguida por los cazadores del LCB, la guerrilla se internó en la maleza. En el campo de batalla quedaban once alzados y más de tres docenas de milicianos con los cuerpos acribillados y sangrantes, entre ellos, se encontraba -con tres heridas de bala- el alzado Raúl García, que fue capturado y llevado por la milicia al gigantesco helicóptero de transporte, donde los cadáveres se encontraban amontonados. Cuando el helicóptero despegó, el cuerpo de un guerrillero menor de edad comenzó a moverse, era Elías, el más joven de los hermanos Borges, que aún vivía, a pesar de los diecisiete plomos que llevaba en su carne . Abrió los ojos, levantó la cabeza sangrante y mirando hacia el montón de milicianos muertos, dijo: «¡Mira como matamos hijos de puta hoy!». Elías Borges sobrevivió milagrosamente a las numerosas heridas. Después de largos años en presidio político, llegó a tierras del exilio.

Mientras el helicóptero conducía a Elías Borges al presidio político, Maro, herido, continuaba huyendo de los soldados que lo perseguían. Con el pecho sangrando y sintiéndose débil, Maro le dió su rifle a uno de los nueve hombres que con él habían evadido el cerco, ordenándoles que continuaran la huída. Armado de su inseparable pistola, el jefe guerrillero se escondió solo en un aromal, mientras sus hombres se alejaban. Minutos después llegaban las tropas del régimen a peinar la zona, caminando tan cerca del escondite de Maro, que casi lo descubren.

Durante tres días Maro Borges, casi moribundo, permaneció en aquel aroma¡. Los gusanos cubrieron su herida infestada, comiéndose la carne de su pecho. En acción desesperada que nos demuestra la valentía y la entereza de este jefe guerrillero, Maro Borges se arrastró hasta la puerta de un bohío cercano, con la pistola golpeó en el marco de madera y un guajiro de cara arrugada se asomó a ella. Maro apuntó con la pistola y le dijo: «Soy Maro Borges, si me quieres ayudar empieza ya, si me vas a entregar, lo tendrás que hacer rápido antes de que te meta un tiro.»

El guajiro,- como la mayoría de la población campesina era simpatizante de la guerrilla- lo ayudó. Maro necesitó tres meses para recuperarse. Cuando su herida cicatrizó, la piel le creció fina como un papel de cebolla. Con la fea huella en su pecho, el guerrillero regresó a la loma para seguir combatiendo contra el sistema opresor.


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Mar112008

EL HOMBRE DE MAISINICU
Escambray: La Guerra Olvidada

Un Libro Historico De Los Combatientes Anticastristas En Cuba (1960-1966)

Enrique G. Encinosa


XI

EL HOMBRE DE MAISINICU

Y LA ETAPA FINAL DEL ESCAMBRAY

Incapaces de poder derrotar a las guerrillas utilizando solamente unidades militares, los comunistas intentaron infiltrarse en las guerrillas. El más connotado y conocido de estos infiltrados fue Alberto Delgado Delgado, al cual se le caracterizó como un héroe en una película propagandista producida en 1973 en Cuba, llamada FI Hombre de Maisinicú.

Alberto Delgado fue soldado del Ejército Rebelde y sargento de milicias en la zona de Morón. Licenciado por aparentes problemas nerviosos, fue reclutado por el Ministerio del Interior con la específica misión de infiltrarse en las filas de los alzados. Delgado, un individuo de bigote fino, baja estatura y personalidad cínica, se mudó para Las Villas, para administrar la finca Maisinicú. Desde el momento en que comenzó su trabajo, ofreció empleo en la finca a varios colaboradores de los alzados, ganandose así su simpatía. Poco tiempo después. Delgado se covertiría en un aparente colaborador de las guerrillas proporcionándoles medicinas, botas y comida Así fue ganándose la amistad y confianza de algunos de los hombres claves en la línea de suministros, llegando a proponerles la fuga de Cuba de algunos alzados, asegurándoles que él tenía a su disposición los contactos para llevar a cabo la salida clandestina de estos hombres.

Para principios de 1964, la situación de los grupos guerrilleros era desoladora. Centenares de alzados habían muerto en combate y o habían sido encarcelados y condenados a penas de hasta treinta años, las lineas de suministros estaban casi destruídas. Debido al racionamiento impuesto por el régimen, los bienes de consumo para avituallar a las guerrillas se hacían imposibles de obtener. Sin balas y sin comida, los pocos guerrilleros que lograron sobrevivir, se encontraban en una situación desesperada.

Una oportunidad para escapar al exilio, por riesgosa que fuera, era una baraja que bien merecía la pena jugarse, y fue también la oportunidad de Alberto Delgado y Delgado para entrar de lleno en su misión por encargo del Ministerio de Interior. El primer grupo que intentó salir de Cuba por la vía establecida por Delgado fue la guerrilla de Maro Borges. Maro, con su pecho marcado por la horrenda cicatriz, llevaba cuatro años alzado en los montes de Las Villas. Delgado le había dicho que si podían llegar hasta Morón, un contacto los llevaría hasta un cayo cerca de Camagüey, desde donde los alzados serían recogidos por una lancha norteamericana. Maro, el propio Delgado y quince guerrilleros mas, comenzaron la larga caminata, moviéndose de noche para no ser detectados.

Amador Acosta, uno de los sobrevivientes de la guerra campesina, era capitán en la guerrilla de Maro en aquel momento. Su versión de lo sucedido es muy diferente a la de la trama en la película castrista.

Acosta nos dijo: «Cerca de Jatibonico nos encontramos con un muchacho, y lo tomamos prisionero. Delgado quería matarlo, para así implicarnos a todos en un asesinato. Nosotros estábamos opuestos pues el muchacho aparentaba estar de nuestra parte. Delgado le empezó a dar cranque a Raúl Morel, el segundo de Maro, para que matara al muchacho. Raúl y su familia habían sufrido mucho, y no había que darle mucha cuerda. Delgado se dió cuenta de este detalle y le insistió a Raúl para que hiciéramos algo con el muchacho. Yo, dirigiéndome a Delgado, le dije: -'Mire, si aquí tenemos que matar a uno o a cien hombres, lo hacemos y se acabó. Pero esto, no es un asunto de usted. No se meta'. Pero Delgado me ignoró, y siguió jodiendo con el asunto. Yo rastrillé el Garand y le apuntándole al pecho, le dije: -'Si lo que tú quieres es ver a un muerto, entonces ponte espejuelos, que el muerto vas a ser tú.- Entonces se calmó y al muchacho lo dejamos que se fuera.»
Al llegar a las cercanías de Morón, Alberto Delgado fue al pueblo a coordinar contactos. Aunque en la película mencionan al Teniente Candelario Rubiel como el alzado que lo acompañó al pueblo, el guerrillero fue realmente Amador Acosta, vestido de civil y armado de una pistola. En la ciudad de Morón, ambos hombres se entrevistaron con Sánchez, el misterioso contacto clandestino de Delgado, quien era en realidad un agente de Seguridad del Estado. Sánchez les prometió un camión para trasladar a los alzados de Morón a Punta Alegre, desde donde serian transportados en el bote de un pescador, a un islote .

El cuatro de febrero de 1964, la guerrilla de Maro Borges fue recogida en un cayo por un barco pintado de blanco, con tripulantes rubios_ que hablaban inglés. Confiados en que estaban a salvo, los guerrilleros comieron emparedados y tomaron las cervezas que estos aparentes tripulantes norteamericanos les ofrecían. Inocentemente, entregaron las armas y se les dijo que bajaran al pañol del barco para recibir un exámen médico. Uno a uno, estos hombres fueron atacados por los agentes de Seguridad del Estado, que se encontraban allí escondidos. El viaje que esperaban concluyera en Miami, sólo los llevó a una celda en Villa Marista donde se encuentran las oficinas de Seguridad del Estado en la Habana.

Mientras esto sucedía, Delgado, de regreso al Escambray, comenzó a preparar otra trampa, esta vez para el Comandante Julio Emilio Carretero. En los preparativos para su fuga, y como ignoraba la suerte corrida por Maro Borges y su grupo, Carretero acordó que llegando a Miami, le enviaría un mensaje a su Lugarteniente José Cheito León. Carretero se proponía utilizar la onda de Radio Swam, en el programa del periodista Luis Conte Agüero. La clave sería transmitida por tres días consecutivos, garantizándole a Cheito León que la ruta vía-Delgado era segura. Al oir esto, Delgado no se inmutó. El infiltrado sabía que la Seguridad del Estado podía interferir las transmisiónes de Conte Agüero y sobreponer otras transmisiónes con la clave adecuada. Lo que Delgado no sabía, era que uno de los guerrilleros de Carretero había establecido una segunda clave privada entre él y un familiar en Trinidad. La segunda clave, una llamada de teléfono desde Miami, indicaría que la ruta era segura. Ese mensaje teléfonico que nunca llegó seria el principio del fin para Alberto Delgado.

El 9 de marzo de 1964, Carretero cayó en la trampa castrista con catorce de sus hombres y Zoila Aguila, La Niña de Placetas, la única mujer que dirigió una guerrilla en combate.

El balance siniestro de la misión del infiltrado castrista Alberto Delgado y Delgado, conocido como El Hambre de Maisinicú fue el siguiente: más de treinta guerrilleros fueron llevados a juicio en La Habana, dieciocho hombres -entre ellos Amador Acosta, y una mujer, Zoila Aguila Almeida (La Niña de Placetas)-, fueron sentenciados a largas condenas carcelarias, doce hombres incluyendo a los Comandantes Maro Borges y Julio Emilio Carretero, fueron condenados a morir fusilados. En el breve juicio, Maro declaró sus sentimientos hacia el sistema en una forma burda, pero muy clara: «¡Yo me cago en la Revolución y me limpio el culo con Fidel Castro!» dijo el jefe guerrillero.

El 22 de junio de 1964, en los fosos de la Fortaleza de La Cabaña, doce hombres se encararon al paredón de fusilamiento: Maro Borges, Irenio Borges, Raúl Morel, Macho Jiménez, Andrés Oramas, Toniás García Valle, Julio Emilio Carretero, Cuco Cedeño, Blas Ortega, Valentín Hernández, Manolo Munsó La Guardia y Benito Rodríguez Pedraja. Parados juntos, en la oscuridad de la noche, iluminados por la luz blanca de reflectores, los doce hombres cantaron el Himno Nacional mientras los rifles FAL disparaban, y los plomos destrozaban sus cuerpos.

Mientras tanto, en el Escambray, Cheíto León esperaba el mensaje radial. La primera clave fue dada, pero la segunda clave, la llamada telefónica, la que El Hombre de Maisinicú desconocía, nunca llegó. Che [lo, desconfiado como todo buen alzado, comenzó a tener dudas de Alberto Delgado.

El Comandante José Cheíto León Jiménez, que había asumido el mando de los pocos grupos que aún quedaban en el Escambray, se había ganado sus galones --al igual que todos los otros jefes guerrilleros- por sus méritos. Era un hombre joven, de 26 años, fuerte y afable, Cheíto había sido educado en Trinidad. Estaba trabajando como camionero, cuando decidió alzarse para combatir al comunismo. Él y su hermano Berardo habían reclutado diecinueve hombres de la zona, que se irían con ellos dos. Conscientes de que carecían de armamento y de experiencia militar, los veinte y un hombres se enlistaron en un batallón de milicia. Después de varias semanas de entrenamiento básico, los nuevos reclutas desertaron en abril de 1961 y se alzaron, llevándose con ellos los rifles checos M52. Con tres años de experiencia en el combate, Cheíto León era, a pesar de su juventud, un veterano curtido en docenas de encuentros contra fuerzas siempre superiores.

Con la sospecha escondida en lo más profundo de su pensamiento, Cheíto León se reunió con Alberto Delgado a la orilla de un río próximo a la finca Maisinicu. Delgado, cínicamente había mandado a matar a una res de la finca para festejar el viaje de la gruerrilla a Miami. Cheíto fingiéndole amistad, celebró junto a él, hasta que no pudo contenerse más, confrontó al traidor. En la panfletaria película castrista, Delgado murió valientemente y desafiante. Pero en la realidad -contado por los sobrevivientes- no fue así. Al ser emplazado por Cheito León, Delgado le negó repetidamente ser agente castrista. Después, llorando, declaró que había sido obligado a ayudar a la Seguridad del Estado cuando él había sido descubierto conspirando. En sus últimos momentos le pidió clemencia, aludiendo que él era un padre de familia. Cheíto León ignoró los gritos del traidor, también Carretero era un padre de familia y Delgado los había entregado miserablemente. Alberto Delgado fue ajusticiado. Al día siguiente su cuerpo colgado de una guásima, fue descubierto por campesinos de la zona.

Una vez desenmascarada la infiltración de Delgado, la Seguridad del Estado lanzó una redada, arrestando a toda persona que había tenido contacto con El Hombre de Maisinicú. Dos empleados de la finca -- Varela y Pepe Yoyo----, fueron fusilados, Siripio Hernández, otro empleado fue condenado al presidio político. Dos cuñados de Alberto Delgado, José y Alberto Nodal, recibieron condenas carcelarias por haber estado involucrados en la línea de suministros a los alzados.

El LCB continuó arremetiendo contra los alzados, tratando de ubicar a las bandas guerrilleras, para eliminarlas una a una. La guerrilla de Rubén Cordobés fue atrapada en un potrero, donde murieron cuatro alzados, combatiendo contra los cazadores. Pedro González, el jefe guerrillero al cual se le atribuían las muertes de dos docenas de milicianos, cayó en combate en el Cerco La Barca. A Cheíto León lo cercaron al norte de Trinidad, en un fuerte combate, en el que murieron hombres de ambos bandos, Cheíto León fue alcanzado por dos balas. Herido, Cheíto se arrastró hasta un matorral. Allí, cuando lo iban a capturar mató a dos milicianos con su última granada, inmolándose con ellos. Así murió el cuarto y último de los jefes guerrilleros del Escambray.

Aún quedaban dispersos algunos grupos en el Escambray. El más numeroso de estos grupos era dirigido por Blas Tardío, quien se había alzado en 1960. Tardío, un hombre de inmenso valor, era una leyenda viviente en el Escambray. Con su fama de bravo guerrero, logró en un día romper nueve cercos. En otra ocasión, que fue herido en una pierna, él mismo se sacó la bala y se cosió su herida, cauterizándola con un machete al rojo vivo. Blas Tardío Hernández fue capturado en 1965, en combate. Posteriormente fue fusilado. El era el quinto de los hermanos Tardío en morir peleando por la libertad de Cuba. El primero fue Lupe que murió en combate en 1961. Benlarnín que fue fusilado en 1963. Blas fue también fusilado en 1965. Poco después Camilo fue fusilado y Toto que se suicidó en el presidio. Sólo Genaro sobrevivió, pero cumplió años en el presidio político. La muerte de Blas Tardío selló el final de la lucha en el Escambray.

Durante los últimos meses del año de 1965 y durante todo el año de 1966, el LCB utilizando todos los recursos de la dictadura, fue ubicando y cazando a los últimos rezagados de las guerrillas. Luis Vargas, que se había alzado en 1960 y que fue el guerrillero que más tiempo se mantuvo en las lomas, fue capturado el día primero de diciembre de 1965 y fusilado posteriormente. El último guerrillero. José Rebozo Febles, fue atrapado en una cueva y capturado el primero de octubre de 1966. A Rebozo lo condenaron a treinta años de presidio político.

Después de ochenta meses de combate, la gesta heróica del Escambray había concluido. Fue una derrota física para los combatientes de la libertad, pero una victoria moral para un pueblo, que a través de tres décadas aún combate por sus derechos.

La guerra campesina tuvo sus detalles históricos que no concluyeron en 1966 con la captura del ultimo guerrillero. En 1968 y 1970 hubo infiltracic es de hombres del exilio en tres desembarcos, enfrentandose estos nuevos guerrilleros en combates con las fuerza del régimen, en los cuales murieron hombres de ambos lados. Figuras como Amancio Mosqueda, Vicente Méndez y José Rodríguez Pérez entraron verticalmente en la historia contemporanea de Cuba.

En 1970, hubo incendios en sembradíos en el Escambray, y rumores de que un grupo de alzados se encontraba en los montes. Las tropas del ejército castrista nuevamente mudaron a unos tres mil quinientos campesinos de la zona, trasladándolos para dos pueblos de Pinar del Río y otro de Camagüey.

Años más tarde, en 1975, Raúl Castro en una entrevista declaró: «Esa lucha es poco conocida ... fue una lucha esencialmente de clases.» y tenía toda la razón el comunista, la lucha --hasta hoy-- ha sido poco conocida, ignorada por ambos lados. También fue una lucha esencialmente de clases. Una era la nueva clase, los aristócratas del régimen comunista, los explotadores totalitarios del pueblo cubano. La otra clase eran los humildes guajiros, los pobres campesinos, la clase obrera cubana, luchando sin armas, y sólo con la vergüenza por la libertad de Cuba contra el comunismo.


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Mar112008

PINAR DEL RIO Y LA HABANA
Escambray: La Guerra Olvidada

Un Libro Historico De Los Combatientes Anticastristas En Cuba (1960-1966)

Enrique G. Encinosa

XII

LOS GUERRILLEROS

DE PINAR DEL RIO Y LA HABANA


Mientras en Las Villas los alzados se batían contra miles de milicianos la rebelión contra el sistema comunista se extendía a todas las Provincias de Cuba.
En Pinar del Río en 1960, se alzaron las guerrillas al mando de Clodomiro Miranda y de Bernardo Corrales, ambos ex oficiales de la lucha insurgente contra Batista. Ya por ese entonces, operaba en los montes de la Cordillera de los Organos una guerrilla dirigida por Pastor Rodríguez Roda, un ex-soldado conocido por Cara Linda. En 1961, se alzaron las guerrillas de Francisco Robaina, conocido por Machete, las guerrillas de Ismael Titi García Díaz y el grupo dirigido por Pedro Celestino Sánchez Figueredo.

En 1961 tuvieron lugar varios combates importantes entre las guerrillas y las milicias serranas. Estas peinaron la Cordillera de los Organos completa. Entre los primeros jefes guerrilleros que cayeron en estos encuentros estuvieron: Clodomiro Miranda, que fue herido de gravedad y con los gusanos comiéndole la carne de las piernas y la barriga, fue fusilado. y Bernardo Corrales, que delatado por uno de sus propios hombres, fue apresado y fusilado en diciembre de 1961.

Los alzados en la Provincia de Pinar del Río, aunque no eran muchos, hicieron lo que pudieron para combatir al régimen. El 11 de abril de 1961, en un encuentro entre los hombres de Cara Linda y las milicias, murieron dos alzados y tres milicianos, entre éstos últimos se encontraba el Teniente Polanco, jefe de la patrulla de milicias serranas. Durante el mes de agosto, tres guerrilleros fueron heridos y capturados cerca de Artemisa; y las guerrillas de Machete tomaron una cooperativa, desarmando a cuatro milicianos. El día cuatro los aliados al mando de Pedro Sánchez mataron al miliciano Modesto Serrano, connotado comunista de la zona.

El primero de septiembre las guerrillas atacaron Cinco Pesos, muriendo tres milicianos, también varios civiles fueron heridos en un cruce de fuego. El día nueve la guerrilla de Pedro Sánchez fue emboscada, resultando dos alzados muertos y el propio Sánchez herido en un brazo, pero logró escapar. En esta accion esta guerrilla practicamente fue aniquilada. El 6 de octubre de 1961, 7-ni García murió en combate peleando contra un cerco de milicias.
Los grupos que se formaron en el exilio intentaron auxiliar a los alzados de Pinar del Río. Uno de ellos, dirigido por Marciano Bello se infiltró en esa zona en 1961, pero no lograron mantenerse por mucho tiempo. Perseguidos por centenares de milicianos, fueron capturados y Bello murió fusilado. Otro fusilado del grupo fue un radio telegrafista llamado August McNair. El último grupo de infiltración guerrillera desde el exilio fue el dirigido por Gilberto Rodríguez San Román, el cual murió en combate el 16 de mayo de 1964.

Pero varias infiltraciones de armamentos si tuvieron éxito. En 1962, Cara Linda sostuvo una reunión secreta con el capitán Renán Llanes, enviado de Tomás San Gil en una gira por tres provincias, para establecer contactos clandestinos con otros grupos guerrilleros. Cara Linda había logrado recibir un cargamento de armas enviado desde el exilio. En la reunión, Cara Linda le entregó a Llanes veintiuna carabinas M I y una ametralladora calibre .30 para ayudar a los hombres que luchaban en el Escambray.

Cara Linda, el más conocido de los jefes guerrilleros de Pinar del Río, se mantuvo activo hasta que murió en una emboscada tendida por agentes de la Seguridad del Estado. Machete Robaina estuvo peleando hasta octubre de 1963 en que cayó bajo el fuego enemigo en un combate en el entronque de Cowley. El 12 de diciembre de 1963, Pedro Celestino Sánchez, -el jefe guerrillero que más tiempo estuvo alzado- murió con varios de sus hombres en un combate contra las fuerzas del régimen. Con la muerte de Pedro Celestino Sánchez y el arresto de más de cincuenta colaboradores de su linea de suministros, la lucha guerrillera organizada concluyó en la provincia, aunque quedaron algunos alzados rezagados por la región.

La Provincia de La Habana, que es la Provincia más carente de montes espesos y con las mejores lineas de comunicaciones por carreteras, no resultaba geográficamente propicia para la guerra partisana. Debido a estas condiciones, fue la región donde menos grupos guerrilleros existieron. En las zonas de Güines y Jaruco hubo guerrilleros activos desde 1961 hasta 1963. El más conocido de los alzados de la provincia fue Filiberto Coto, conocido por El Pipero, apodo que
había adquirido por su oficio de chofer de pipas de agua en la zona deGüines. La guerrilla organizada por Coto llegó a tener veinte hombres. Por intermedio de Renán Llanes (el enviado de San Gil), Coto logró obtener diez carabinas M 1. Con un modesto armamento el jefe de las guerrillas de La Habana se mantuvo en la lucha desde el verano de 1961 hasta mediados del 62, tiroteando vehículos del régimen en las carreteras y llevando a cabo sabotajes. Eventualmente el grupo fue atrapado en un gran cerco de tropas del Ministerio de las Fuerzas Armadas, dirigidas por el Comandante Arsenio García. Después de un corto combate contra fuerzas superiores, la guerrilla fue eliminada. Coto y varios de sus hombres fueron fusilados. La Seguridad del Estado realizó casi doscientos arrestos en diferentes ciudades de la Provincia, acusando a los arrestados de haber tener vinculos con la linea de suministros de El Pipero.


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Mar112008

MATANZAS
Escambray: La Guerra Olvidada

Un Libro Historico De Los Combatientes Anticastristas En Cuba (1960-1966)

Enrique G. Encinosa

XIII

TIGRES DE LOS LLANOS: LOS PATRIOTAS DE MATANZAS

En la Provincia de Matanzas se peleó con furia. Después de I as Villas, Matanzas fue la región donde más se combatió contra el comunismo, utilizando tácticas guerrilleras. Más de veinte grupos de alzados se mantuvieron activos desde 1960 hasta 1965.

El jefe guerrillero que más tiempo estuvo alzado en la Provincia fue Benito Campos, conocido por Campitos. Campitos era bajo de estatura, de pelo canoso, y usaba un sombrero Stetson negro y una ametralladora M3. Valiente y astuto, Campitos había sido capitán del Ejército Rebelde. Se había alzado en 1960 contra el régimen de Castro en Las Villas. Sus hijos, Chicho y José Martí Campos, también veteranos de la lucha contra Batista, iban con él. El alzamiento de los Campos fue auspiciado por el MRR Después de varios meses, operando en la zona de Las Villas, Campitos y sus hombres se trasladaron para la frontera entre las Provincias de Matanzas y Las Villas. Su guerrilla contaba con dos docenas de hombres y una amplia red de colaboradores que se extendía por las dos provincias.

A Campitos los comunistas lo llamaban El Majá, por su habilidad para eludir cercos. El propio régimen publicó que Campitos en el transcurso de un mes, burló veinte y siete operaciones militares. Este detalle nos dá una panorámica de quien era Campitos, de su coraje y valentía, pues eludir veinte y siete cercos en treinta días es una hazaña sobre humana. Por cuatro años Campitos y sus hombres mantuvieron en jaque a las fuerzas castristas, pero la guerrilla ya agotada en su
lucha constante contra fuerzas superiores, fue rodeada y aniquilada.

El cerco fue tendido por tropas del LCB dirigidas por L tardo Proenza, Campitos y su grupo pelearon su última batalla en un cañaveral cerca del Central Mercedes. Seis hombres del LCB murieron en la refriega. Chicho y José Martí Campos murieron en la acción. Campitos herido, se parapetó y continuó combatiendo solo y tratando de huir, pero al no poder romper el cerco, sintiéndose acorralado, se pegó un tiro, muriendo el 4 de septiembre de 1964.

Otro de los guerrilleros legendarios de Matanzas fue Perico Sánchez González, un ganadero y hombre de familia de la zona de Jagüey Grande. Se alzó a los 48 años de edad sin tener experiencia militar, pero con el deseo de pelear por la libertad de su Patria. Uno de sus hijos, Raúl, fue miliciano, y había participado en la Primera limpia del Escambray. El muchacho regresó de Las Villas lleno de asco y abochornado, al í había visto a los milicianos quemando los bohíos de los guajiros que se negaban a ser relocalizados. Esta experiencia lo llevó a conspirar junto con su padre, aunque permaneció en la milicia para facilitar sus actividades conspirativas. Bajo investigación por actividades clandestinas, Perico Sánchez fue arrestado en dos ocasiones. La tercera vez que la policía lo intentó detener, Perico se batió a tiros con la policía castrista, donde resultó herido en una mano. Perico logró escapar, alzándose en la zona sur de Matanzas, armado de una ametralladora Thompson. Dos de sus cinco hijos, Pedro y Raúl, se alzaron junto con él. Desde abril de 1961 hasta mediados de 1963, las guerrillas de Perico Sánchez causaron estragos en las filas castristas. Los delatores fueron ajusticiados y las patrullas emboscadas. La guerrilla de dieciocho hombres fue cercada en Palmar Bonito por un batallón de milicias y unidades militares del MINFAR. Perico y sus hombres rompieron el cerco, librando combates continuos por cinco días. Pedrito, uno de los hijos de Perico, logró evadir el cerco escondiéndose en la Ciénaga de Zapata. Allí, hambriento, logró sobrevivir alimentándose de lo que encontraba a su paso en aquel inhóspito lugar. Mientras tanto, su padre reorganizaba la guerrilla después del combate del Palmar Bonito, llevando a cabo una serie de emboscadas audaces contra tropas del régimen. Uno de los incidentes más conocidos ocurrió el 28 de enero de 1963, en las cercanías de Jagüey Grande. La guerrilla incendió un cañaveral y tendió una emboscada en los alrededores del incendio. Cuando un carro patrulla con cuatro policías se acercó al siniestro, los guerrilleros abrieron fuego, resultando muertos tres de los cuatro agentes. Unos días después, cercados nuevamente, los guerrilleros evadieron el cerco cruzando tembladeras pantanosas donde los castristas no se atrevían a pasar. El 7 de abril de 1963 en la finda Cantabria, entre Pedro Betancourt y Torriente; la guerrilla fue atrapada en otro cerco, estableciéndose un intenso combate donde murió el hijo de Perico, Pedrito Sánchez. Dos días más tarde y en la misma zona, su hermano
Raúl Sánchez y otro guerrillero, Wilfredo Rodríguez fueron ametrallados cuando intentaban cruzar la tercera línea de un triple cerco que habían tendido las fuerrzas del régimen. En este combate resultaron muertos cuatro milicianos y Perico con sus hombres lograron escapar. Deprimido por la muerte de sus dos hijos, y perseguido constantemente, Perico decide abandonar la Provincia de Matanzas, refugiándose por varias semanas en Güira de Melena en la Provincia de La Habana. Desde su escondite, Perico Sánchez mandó un último mensaje a sus hermanos: «Yo estoy vivo. Perdí a dos hijos. Intenté morir en el cerco, pero tengo que seguir luchando para acabar con estos comunistas». Cercado por unidades de la policía y agentes de la Seguridad del Estado, Perico Sánchez logró escapar de la casa donde se había refugiado, pero tropezó con otra patrulla frente a la fábrica de Carretas Comet a la entrada de Güira de Melena. Con su pistola en mano murió combatiendo al enemigo. Era la noche del 10 de mayo de 1963, en un mes tres miembros de la familia Sánchez de Jagüey Grande habían caido en combate.
Después de su muerte, el cadáver de Perico Sánchez fue transportado a su pueblo natal, siendo paseado por las calles del pueblo a la vista pública. Su primo, Tino Sánchez, un connotado comunista de la zona, iba sentado adentro del camión que llevaba el cadáver de Perico, y gritaba por un altoparlante, «al bandido Perico Sánchez lo eliminamos, ya el pueblo puede dormir tranquilo». El camión, con su carga macabra, pasó por frente a la casa de los padres de Perico Sánchez.

Otro de los más aguerridos jefes guerrilleros de Matanzas fue Juan José Catalá, conocido por el apodo de Pichi. Un hombre fuerte de baja estatura, el Pichi había sido teniente del Ejército Rebelde en la lucha contra Batista. Asignado como jefe militar de la zona de Jovellanos, y disgustado con el giro que tomaba la revolución, al Pichi no le tomó mucho tiempo comenzar a conspirar de nuevo. Auspiciado por el MRR, en 1960 se alzó en Matanzas. Su grupo, uno de los primeros, estaba bien organizado, operando en las zonas de Jovellanos y Bolondrón. Pichi logró coordinar con otros grupos de alzados acciones simultáneas. Sus ataques a vehículos del régimen se hicieron tan frecuentes, que en 1962 las tropas castristas sólo se movían en la tuna, de noche y en forma de convoys. Jeeps o camiones no se atrevían a moverse solos por las carreteras de Matanzas, ya que los hombres del Pichi estaban al acecho. En Pedroso, cerca de Pedro Betancourt, los guerrilleros incendiaron varios kilómetros de sembradío de caña que ardieron fuera de control. Los alzados coordinaron la acción para quemar la zona por varios lugares consecutivos. El fuego iluminó el cielo matancero como si fuera de día, y era tan intenso, que para apagarlo fue necesario llevar hasta Matanzas unidades de bomberos de la Provincia de la Habana. Después de cuatro días, más de veinte millones de arrobas de caña ardieron en el inmenso sabotaje, que se considera fue el mayor en toda la guerra.

Después de romper numerosos cercos, el 22 de marzo de 1963, Pichi con varios de sus hombres fueron atrapados en una finca cerca del Central Limonares. Armado de una carabina M2, Pichi Catalá murió en combate, enfrentándose a una tropa del LCB dirigida por el Comandante Lizardo Proenza. Al morir, el jefe guerrillero se encontraba cubriendo la retirada de sus hombres.

Hubieron numerosos jefes guerrilleros de probado valor y patriotismo, que combatieron contra el comunismo en la provincia de Matanzas. Uno de ellos fue el pintoresco jefe guerrillero Francisco Castañeda, conocido por Pancho Jutía, el cual adornaba los árboles de su región con letreros que proclamaban la zona: «Primer Territorio Libre de Pancho Jutía». Otros de los más conocidos jefes alzados fueron Gerardo Fundora, Gervasio Cabrera, Delio Almeida, Julio Falcón y Joaquín Benítez, conocido como El Capitán Bandera.

Los guerrilleros de Matanzas se mantuvieron activos pese a tremendos contratiempos. Hubieron guerrillas no sólo en las lomas y en los pantanos, sino también en los llanos, donde los alzados lograron funcionar escondiéndose en fincas, sembradíos y potreros. Muchos utilizaron cuevas para esconderse, llegando incluso a excavar cuartos subterráneos que cubrían con maleza para no ser detectados. Pese a que luchaban contra huestes muy superiores, los alzados de Matanzas pelearon heroicamente desde principios de 1960 hasta finales de 1964.


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Mar112008

VILLAS Y CAMAGUEY
Escambray: La Guerra Olvidada

Un Libro Historico De Los Combatientes Anticastristas En Cuba (1960-1966)

Enrique G. Encinosa

XIV

EL FRENTE NORTE DE LAS VILLAS Y CAMAGÜEY

Al igual que en Pinar del Río, en la Provincia de Camagüey hubo pocos alzamientos en comparación con otras Provincias, donde miles de hombres se alzaron. Pero a pesar de los reducidos núcleos de alzados, el frente norte de Las Villas y Camagüey fue una zona muy activa de los focos guerrilleros.

El 10 de octubre de 1961, Rolando Martín Amodea, un ex piloto de la Fuerza Aérea y ex oficial del Ejército Rebelde, se alzó en Camagüey, con nueve hombres. Una de sus más destacadas acciones, fue el asalto a las minas de asfalto de Perea, donde los alzados destruyeron equipos, quemaron un edificio y capturaron las armas de la posta. La guerrilla se mantuvo activa por varios meses hasta que fue desmembrada. Martín Amodea se desplegó hacía La Habana, donde fue capturado el 25 de septiembre de 1964 y se presume que fue fusilado por el régimen.

El 8 de julio de 1961, otro ex miembro del Ejército Rebelde, Arnoldo Martínez Andrade, armado de un FAL belga comenzó a vertebrar una guerrilla en el norte de Las Villas. La primera acción significativa de la guerrilla de Amoldo Martínez, tuvo lugar el 18 de septiembre, cuando tomó el poblado de Río, donde nueve milicianos fueron heridos en cómbate. Al mes siguiente, en la finca Juan Velozo, la guerrilla rgmpió un cerco en el que murieron dos milicianos. El 20 de noviembre la milicia les tiende otro cerco en la finca Las Flores, pero la guerrilla logra huir. Pedro Pino, uno de los hombres de Arnoldo murió en este combate. A pesar del constante acoso, Arnoldo y sus hombres lograron quemar sembradíos en la zona Caibarién y Chambas, también tirotearon un vehículo del régimen en la carretera del circuito norte. En el mes de diciembre los alzados quemaron un jeep del Central Adelaida, mataron a dos milicianos en las cercanías de Sagua la Grande, destruyeron el tren del Central Narcisa y eludieron un cerco de milicia en Aguada de Pasajeros. A comienzos de 1962, y perseguidos por centenares de milicianos y soldados, el reducido grupo de valientes guerrilleros rompieron un cerco en Guavabo, capturaron seis rifles de la cooperativa del Barrio Amarillo, y quemaron un camión del régimen en la carretera de Meneses.

Aunque nunca existieron más de seis grupos con un total de setenta combatientes, los alzados del frente norte de Las Villas y Camagüey se mantuvieron activos desde 1961 hasta finales de 1965. Las bajas que le causaron al aparato militar del régimen fueron numerosas e incendiandos muchos edificios y vehículos del gobierno.

Entre los jefes guerrilleros más conocidos que operaron en esa zona y durante diferentes períodos de esta guerra, se encontraban Juan Martínez Andrade, el hermano de Arnoldo, y Manolito López, apodado El Loco. López era un muchacho de sangre fría que se había alzado a principios de 1960, cuando era menor de edad. Capturado, fue enviado a la cárcel para menores de Torrens, de la cual escapó para alzarse nuevamente. Para fines de 1961, López se había convertido en uno de los jefes guerrilleros más odiados por la milicia de Camagüey.

Otros jefes guerrilleros fueron Floro Camacho y Everardo Díaz Brunet, conocido por Frías, ambos veteranos del Ejércitd Rebelde, y Mario Bravo, que era barbero y en su historia guerrillera consta que logró eludir docenas de cercos. También se destacó mucho un carnicero de Iguara, Adalberto Méndez Esquijaroza, llamado El Quia, que medía seis pies y medio y pesaba más de doscientas libras de puro músculo. El Quija era un hombre arriesgado, en una ocasión logró romper un cerco robándose un caballo de un potrero y cruzando al galope las líneas de miicias, a la vez que disparaba dos ametralladoras M3 como si fueran pistolas. En otra acción El Quija fue herido por una ráfaga de ametralladora, y a pesar de tener cinco balas en su cuerpo, logró evadir el cerco. Adalberto Mendez Esquijaroza El Quija estuvo activo en la zona norte desde 1961 hasta 1963, año en que se desplazó a la zona del Escambray, donde supuestamente fue
capturado y fusilado.

El Quinto Cuerpo del Ejército de Camagüey contaba con aproximadamente treinta mil hombres dirigidos por el Comandante Demetrio Monseney Villa; y tenía varias compañías especiales de Lucha Contra Bandidos (LCB)que eran dirigidas por el primer teniente Manuel Castañeda, y los tenientes Dennis Carvajal, Teobaldo Castillo, Emilio Reyes, Francisco Márquez Mola y el Capitán Pedro Nodal Loyola, Jefe de Operaciones Provinciales del LCB. Las tropas especiales del LCB eran utilizadas para enfrentar a las guerrillas dentro del cerco, una vez que se ubicaba la posición de un grupo de alzados. El LCB era respaldado en los cercos por las unidades militares del M I N FA R y por las milicias provinciales de Camagüey. Todas estas unidades militares tenían a su disposición amplios recursos de transporatación, vehículos blindados, artillería ligera y morteros. El Quinto Cuerpo del Ejército de Camagüey también contaba con un amplio aparato de inteligencia militar y civil. El primer teniente Rubén Montero era el jefe del Departamento de Seguridad del Estado (Sección Bandas) a nivel provincial. Montero era asistido por el teniente Arturo Hernández. Ambos hombres dirigían un equipo represivo en el cual se encontraban los tenientes Valenzuela, Daniel Reche y Sergio Rodríguez del Rosario, ayudante de Montero. Este equipo coordinaba las labores con el Teniente Zamora, jefe de la policía en la zona de Chambas, y Hermitano Echemendía, jefe de milicias en la zona de Tamarindo.

Todo este inmenso aparato militar y represivo fue utilizado para aplastar a unas cuantas docenas de alzados, dispersos en varios grupos real armados. Es evidente que la lucha entre los alzados y las unidades castristas, en todos momentos de esta guerra fue una lucha desigual. Lo demuestra las tácticas empleadas por las guerrillas en Camagüey.

Durante los años 1962 y 1963 hubieron sangrientos combates en el Cayo de Las Mujeres, Boquerón, Monte La Cruz, Loma de Los Barriles, El Trillón, finca Jobo Rosado, Sabana de Imías, Colonia La Habana, Esmeralda, v la zona de Jatibonico. Entre las tropas castristas que perecieron en estos combates se encontraban dos importantes oficiales de LCB, el jefe de sector teniente Delfín Luis Paz, y un jefe de las Compañías Especiales, Oscar Figueredo. Paz fue muerto con dos de sus hombres en Monte La Cruz el 5 de febrero de 1963, al caer en una emboscada tendida por el Jefe Guerrillero Juan Alberto Martínez Andrade. El 18 de agosto de 1962, en la zona conocida por Los Barriles. Figueredo rodeó a la guerrilla de Manolito López López El Loco que murió en el combate, pero antes de caer, tres balas de su M 1 se incrustaron en el pecho y en el vientre de Figueredo, quien murió instantáneamente.

Después de la muerte en combate de Arnoldo Martínez Andrade en julio de 1962, cerca de Yaguajay, la zona del frente norte de Las Villas y Camagüey quedó bajo el mando de su hermano, Juan Alberto Martínez Andrade. Los Martínez Andrade estaban como muchas familias cubanas, divididas en sus sentimientos. Dos hermanos fueron guerrilleros y otros dos fueron milicianos.

A la guerrilla de Juan Alberto el régimen castrista le atribuyó más de un centenar de sabotajes y de crímenes contra el Estado. Elusivo, Juan Alberto logró escaparse en varias ocasiones de los cercos castristas. El 10 de diciembre de 1963, en las cercanías de Jatibonico fue rodeado y dos de sus hombres fueron capturados, pero Juan Alberto rompió el cerco matando en la refriega a un sargento del LCB. Tres meses más tarde, el 7 de marzo de 1964 en la loma Los Indios en la cordillera de Florencia, fueron sorprendidos y cercados por un operativo del LCB cuando Juan Alberto y sus hombres se reunían con la guerrilla de Mario Bravo Cervantes. Los dos jefes guerrilleros y sus hombres rompieron cerco, y se internaron en los montes de la zona. Dos soldados del LCB fueron heridos.
Sin embargo, las guerrillas estaban debilitándose, habían arrestado a centenares de colaboradores y suministros y muchos recibieron condenas carcelarias. Las condiciones para llevar adelante esta guerra no eran las más propicias, el país subsistía a base de tarjetas de racionamientos, los bienes de consumo para avituallar a las guerrillas cada día eran más difíciles de obtener, la represión desplegada por el régimen hacía casi imposible conseguir armamento y balas y perseguidos por miles de soldados enemigos, los grupos guerrilleros de la zona norte empezaron a desintegrarse.

En mayo de 1964, el LCB se apuntó una sangrienta y rápida victoria. Los guerrilleros sufrieron seis bajas y dos milicianos fueron muertos, en un breve pero muy mortífero combate en Aguacate. Un guerrillero herido, Estervino Gutiérrez, fue capturado por el LCB. Gutiérrez, un ex soldado del Ejército de Batista, pactó con el diablo para salvar su vida y delató a todos los campesinos que él conocía en la línea de suministros, y se ofreció para servir de práctico al LCB en
su búsqueda de alzados. Durante meses, el ex guerrillero armado con un rifle soviético, participó en numerosos cercos contra sus antiguos compañeros de lucha. Pero las cosas cambiaron para el traidor en 1965. Clemente Aragón, un alzado capturado por el LCB fue interrogado por oficiales de la Seguridad del Estado, los que lo trataron de implicar en el ahorcamiento del soldado y miembro de la Unión de Jóvenes Comunistas Roberto Gutiérrez en 1964. Aragón admitió que él había ahorcado al soldado del LCB y que no lo había hecho solo. En la seguridad de que sería fusilado, Aragón narró el ajusticiamiento del comunista, implicando directamente a Estervino Gutiérrez en los hechos. Clemente Aragón fue fusilado, pero tuvo la satisfacción de ver morir a su lado a Estervino Gutiérrez, traidor de las guerrillas.

El 10 de junio de 1964, las guerrillas de Floro Camacho y Frías Brunet fueron cercadas en la zona de Nogueras. Brunet murió en el primer encuentro. Entre las bajas sufridas por el LCB, se encontraba el Capitán Pedro Nodal Loyola que fue herido en una pierna. Los alzados se parapetaron en una cueva desde donde resistieron a las tropas castristas durante cuatro días. El cuerpo de Brunet comenzó a descomponerse y el mal olor en la cueva se hizo insoportable; sin agua que tomar, los alzados chupaban pasta de dientes para mantenerse húmeda la boca. Floro Camacho tenía una herida infestada en una mano. Los hombres del LCB, habían sellado las entradas de la cueva y esperaban pacientemente, tocando música por los altoparlantes. El día 14, los guerrilleros, con heridas infestadas y las lenguas hinchadas por falta de agua, se rindieron. Floro Camacho fue fusilado.

Una semana después, en la Loma del Blanquizal de Mayajigua, el Comandante Lizardo Proenza del LCB dirigió un inmenso cerco para atrapar a Mario Bravo Cervantes y a ocho de sus hombres. En esta operación establecieron un cerco de siete kilómetros cuadrados para capturar a los nueve guerrilleros, destinándose ocho batallones del LCB con quinientos veinte y ocho hombres cada uno, que sumaban un total de más de cuatro mil hombres. Por largo tiempo el LCB había perseguido a Mario Bravo, el Comandante Guerrillero de 25 años de edad quien era uno de los hombres más dificiles de arrinconar en toda Cuba. Con melena larga, vestido de verde olivo y armado de un `rifle chaco M52, Mario Bravo era un líder natural. Sus hombres usaban jícaras como cascos, para desde la distancia lucir como soldados del MINFAR involucrados en el cerco. Fi .ás de una ocasion los alzados habían marchado a la retaguardia la de las columnas del ejército que se movían por las carreteras, confundiéndose con los miles de soldados que rastreaban is zona.

Pero el comandante Proenza se puso de suerte, lograron capturar a un alzado, quién delató la posición de la guerrilla. Rápidamente el LCR cerró el cerco. En la acción murió un soldado castrista y otro resultó herido. Un guerrillero murió en el combate y tres fueron capturados heridos. A pesar del cerco de cuatro mil hombres, tres alzados lograron escapar el anillo de la muerte. Mario Bravo fue capturado en grave estado, tenía la mandíbula destrozada por una bala de ametralladora VZ, y su pecho y cuello llenos de fragmentos de granada. El escritor castrista José Norberto Fuentes escribió varios relatos sobre la captura y muerte de Mario Bravo, pero los historia no se ajusta a las versiones ofrecidas por los hombres que estuvieron presentes en el combate como oficiales del régimen castrista y que hoy se encuentran en el exilio. Fuentes narra como Mario Bravo le besó las manos a sus captores, portándose cobardemente. Nada más incierto. El jefe guerrillero, en sus últimas horas se portó como el hombre que siempre fue, su último gesto fue el de regalarle su reloj de pulsera al enfermero que lo atendió.
Los combates continuaron. En julio de 1964 murió en un combate en Bella Mota el guerrillero Paco la Rosa. La Seguridad del Estado, utilizando delatores y por confesiones obtenidas por medio de torturas, fue ubicando a los grupos guerrilleros, cercándoloscon tenacidad. El 6 de julio de 1965 en el Valle de los Ramones, Juan Alberto Martínez Andrade fue cercado por tropas del LCR que eran dirigidas por Lizardo Proenza y el teniente Sergio Rodríguez. Sirviendo de práctico del LCR había otro ex guerrillero convertido en traidor, Eduvino García Aragón. Heriberto Bartolo Labrada y Juan Alberto Martínez Andrade murieron en el combate. Tres alzados lograron eludier el cerco.

Tres meses más tarde, el 6 de octubre de 1965, dos guerrilleros fueron capturados y el último alzado Rafael Labrada Martínez, murió en combate. Los Labrada Martínez eran tres hermanos, y todos murieron alzados contra el castrismo en la Provincia de Camagüey.

Todos los jefes guerrilleros de Camagüey, los hermanos Martínez Andrade, Floro Camacho, Frías Brunet, El Loco López, y Mario Bravo hoy descansan en tumbas anónimas en suelo cubano.

Así terminó, a finales de 1965, una operación militar en la que treinta mil hombres bien armados estuvieron cuatro años para derrotar a setenta alzados, mal armados y hambrientos.


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